Los alimentos de quinta gama se han popularizado gracias al éxodo rural. El hecho de que millones de personas tuviesen que comer fuera, favoreció los procesos de refrigeración y regeneración de determinados alimentos. También la extensión del turismo de masas hizo necesario alimentar a más gente y abaratar los costes.
Por estas razones, los alimentos de quinta gama se han asociado a ingredientes baratos y para un público popular. Hoy en día, ese mito está desapareciendo porque es perfectamente posible ofrecer platos diferentes a precios económicos. En este artículo vamos a explicar cómo es posible comer alimentos de quinta gama de calidad.
Alimentos de quinta gama: comida de calidad
Los procesos de refrigeración permiten preparar platos sin conservantes ni aditivos. Se consigue una conservación del producto y que mantenga su sabor. Ahora bien, también hay que tener en cuenta que la duración es limitada. A lo largo de los años, se ha conseguido refrigerar preparaciones clásicas como sopas o caldos. No es extraño calentar unos callos refrigerados, e incluso hay quien prefiere que reposen un día en la nevera. De la misma manera, platos vegetarianos como el pisto manchego también se pueden servir como preparados de quinta gama. Otra opción muy común son las sopas y caldos, así como los purés.
Un caso paradigmático de extensión de los alimentos de quinta gama es el de las tiendas de productos precocinados. En este caso, cocineros profesionales preparan platos de calidad y complejidad variables. Son una evolución de las pollerías donde se compraban pollos asados los domingos y muchos de estos establecimientos ampliaron la línea de negocio. En los últimos años, se ha popularizado esta opción para los fines de semana o si no apetece cocinar, siendo habitual en las grandes ciudades de España. También existen negocios que exclusivamente se dedican a ofrecer alimentos de quinta gama.
Los servicios de catering
Dentro de estas posibilidades, los servicios de catering también trabajan con alimentos de quinta gama para ofrecer productos de calidad. Este tipo de negocios, que pueden o no pertenecer a restaurantes, ofrecen servicios para particulares o empresas. La oferta de platos puede incluir alimentos fríos o, en otros casos, también alimentos de quinta gama. Lo más normal es que, si se busca ofrecer un servicio sofisticado y cocina elaborada, haya platos que se tengan que recalentar. En eventos como bodas, banquetes, comuniones o fiestas privadas es común que se ofrezcan montaditos o pinchos.
En los últimos años, los servicios de catering se han extendido por su capacidad de adaptarse a las demandas del cliente. Por ejemplo, si se desea una cena con montaditos fríos y calientes, estas empresas ofrecen el producto sin demasiados problemas. Además, otra de las ventajas es que suelen contar con personal calificado que ha bebido de las influencias de la cocina de hoy, y que tiene la capacidad de sorprender al cliente con nuevas propuestas. Por lo tanto, hablar hoy de alimentos de quinta gama implica también referirse a platos de calidad. La idea de que algo refrigerado no puede ser una delicatessen es cosa del pasado.